jueves, 14 de agosto de 2014

Palabras del SupGaleano; Segunda Parte de varias. Desde la Realidad, Chiapas



Tengo aquí unos datos y voy a citar al autor porque pide que cada vez que se usen sus datos se le cite, que es Francisco Vidal Bonifaz, él hace un análisis del tiraje de los principales periódicos en México (nota: probablemente el de la voz se refiere al libro “Los Dueños del Cuarto Poder”, editorial planeta, donde el autor, Francisco Vidal Bonifaz hace un análisis exhaustivo de la prensa en México. En ese libro y en el blog “La Rueda de la Fortuna - ruedadelafortuna.wordpress.com-, se pueden encontrar esos datos, así como los tirajes de cada publicación, el estatus económico y educativo de sus lectores, etc. El libro y el blog son recomendables para cualquiera que quiera conocer más a fondo lo referente a la prensa mexicana. Nota cortesía de “Los Tercios Compas”). Los principales periódicos en México, en esta especie de provincialismo inverso que tienen los chilangos, consideran periódicos nacionales los que se producen en el DF, aunque el tiraje de los que hay en provincia sea mayor.

En 1994 se tiraban, a veces en sentido más que figurado, más de un millón de ejemplares entre los principales periódicos. En 2007 la producción había caído a 800 mil, el número de lectores también había disminuido escandalosamente. De una u otra forma el periodismo de investigación y el de análisis, que es el terreno que le hubiera permitido a los medios de paga competir con la información instantánea que es posible por internet, fue abandonado y dejado de lado.

Los medios de paga -en realidad no es un insulto, es una realidad, es un medio que vive de la paga ¿no?-. Alguien dice “no, es que eso de medio de paga se oye muy fuerte, muy feo, mejor usen medio comercial”. Se oye peor un medio comercial que un medio de paga.

Los periódicos no viven de la circulación, o sea de las ventas de su material, viven de la publicidad. Entonces para vender la publicidad necesitan demostrarle al que va a comprar publicidad a quién se están dirigiendo y cuáles son sus lectores. Por ejemplo, si dice –estos son los datos hasta 2008 porque luego todos los periódicos cerraron la información sobre ellos mismos–, El Universal y Reforma llegaban casi al 70% de toda la publicidad que se paga en la ciudad de México, el resto, 30% se lo peleaban los demás periódicos.

Entonces cada periódico tiene un perfil, digamos, de su lector, una clase a la que se dirige, su nivel de educación, todo eso, y es lo que se le presenta al que compra la propaganda. Es decir, si yo soy El Despertador Mexicano y mi principal consumidor son indígenas pues entonces le vendo al Huarache Veloz una plana de publicidad para que venda huaraches, o pozol, o lo que sea.

Nada más que todos los periódicos de prensa, incluso los que se dicen de izquierda, presentan en su análisis el perfil de su lector, todos, absolutamente todos, tienen entre el 60 y el 70% de sus lectores en las clases con alto poder adquisitivo. Los únicos que reconocen que sus lectores son de bajo poder adquisitivo y de baja educación son Esto, el Ovaciones y La Prensa. Todos los demás periódicos se dirigen a la clase alta, digamos, o a los de arriba.

Es evidente que esa clase con mayor poder adquisitivo puede acceder a la información en forma más instantánea. ¿Para qué esperarse a ver qué va a pasar, qué está pasando en otra parte del mundo, a que sale el periódico, si en ese instante puedo saber qué está pasando en Gaza, por ejemplo? ¿Por qué me voy a esperar al noticiero o a leer si ahí puedo ver?

Ahí no hay terreno de competición porque la súper velocidad en esos medios de comunicación hace que las exclusivas o las primicias en una noticia se esfumen ante la competencia de esta velocidad. Entonces todos estos medios, incluyendo los progresistas, se están peleando por el rating, o sea, por ese público de clase media-alta y de alta, hay otra clase que es riquísima, que es más allá de todo, yo creo que son los que producen la información.

Sólo tienen dos opciones para sobrevivir los medios de paga, porque son de paga. O contratan su supervivencia con quien todavía puede pagar, o sea la clase política, que hace sus comerciales y su propaganda pero en otro sentido, incluso si ven las tarifas que ponen cada periódico por desplegado de plana entera, media plana, tres cuartos, hasta el módulo que le dicen, que es el más chiquito, hay una tarifa especial para publicaciones no comerciales, que son las gubernamentales, y otra tarifa para las gacetillas, que son por ejemplo las entrevistas, que nadie entiende qué hace en un periódico porque a nadie le interesa qué vaya a decir tal gente, es que paga. Las tarifas más altas son las no comerciales, o sea las que paga el gobierno, y las gacetillas, las inserciones pagadas disfrazadas de información.

La otra opción que tenían era desarrollar el periodismo de investigación y de análisis que no ofrecía internet. No ofrecía hasta que aparecieron espacios como al que hoy nos referimos como medios libres, autónomos, alternativos (etcétera voy a decir ya, porque en eso se me va la vida). Lo que sí se podía hacer es que, de lo que está pasando de la información que fluye así atropelladamente, se hiciera un análisis, una disección, se acomodara y se investigara qué hay detrás, por ejemplo, de la política del gobierno israelí en

Gaza o de la política de Manuel Velazco en Chiapas, o así en cualquier parte.

Nadie con un mínimo de criterio se informa a través de los periódicos de lo que está pasando. Ustedes son un mal ejemplo porque ustedes no son clase media-alta ni alta pues, si fueran no estarían aquí. O sea la broza, la banda dice “no, pues quiero enterarme qué está pasando en Chiapas, voy a leer el profundo análisis periodístico de investigación de Elio Enriquez”. Nadie lo hace.

Nadie dice “¿qué está pasando en Gaza? Voy a leer a Laura Bozzo para que me diga cómo está explicando”. No, ese terreno ha sido completamente abandonado, en cambió son a través de las páginas y de los blogs donde se está cubriendo ese terreno.

Este lánguido desaparecer o retroceder de los medios de paga no es responsabilidad del EZLN, por supuesto tampoco es responsabilidad del finado SubMarcos. Es responsabilidad del desarrollo del capitalismo y de esta dificultad para adaptarse. Los medios de paga van a tener que evolucionar a convertirse en medios de entretenimiento, es decir, si no te puedo informar cuando menos diviértete conmigo. S no incide por el otro lado el periodismo de análisis y de investigación, que cualquier reportero que sea honesto, de un medio de paga, te puede decir “no, pues es que eso no me lo publican”; y gana más el periódico por no publicar ese tipo de artículos que por publicarlos.

Es esto que les decía de que la no producción se convierte en una mercancía, en este caso el silencio. Si un periodista medianamente decente y con un mínimo de ética hace una investigación sobre la implicación de los gobiernos estatales de Salazar Mendiguchía, Juan Sabines Guerrero y Manuel Velazco con la CIOAC-Histórica, saldría que hay mucho dinero que se está moviendo ahí, incluyendo el que reparte la señora Robles de la campaña nacional contra el hambre.

Pero se vende mejor el no publicar ese artículo que el publicarlo, porque quién lo va a leer, ¿lo van a leer los enemigos de esos próceres de la patria? En cambio callando y mejor hablando de lo bien que está quedando la capital Tuxtla Gutiérrez con las obras urbanísticas que están haciendo Toledo, que es el presidente municipal, y Manuel Velazco, eso sí vende aunque sea pura mentira. Nosotros checamos los twitters de los periodistas, son periodistas de paga, trabajan en medios de paga pues, pero que sí están informando de eso, de la imagen de guerra que presenta la capital de Chiapas por estas obras completamente anacrónicas y absurdas que se están haciendo.

Pero por ejemplo, viene gente que viene de Veracruz, yo creo que esa gente diría “bueno, pues es que nosotros para saber que está pasando en Veracruz leemos el Heraldo de Xalapa –si es que existe’. Van a decir ‘oye, no chingues Sub, por qué estás si ésos no tienen nada que ver”.

Entonces el problema que tenemos todos en el mundo es, si ni la información, ni el análisis, ni la investigación están ya en los medios de comunicación, si es que alguna vez estuvieron, entonces dónde los vamos a encontrar. Hay un vacío pues en el espacio mediático que está en disputa.

Lo que se trataba de señalar también en esa despedida es que los medios que tanto se habían preciado de crear personajes, se preciaban por ejemplo de haber creado ellos a Marcos, aunque desde entonces se han esforzado por crear personajes y no sólo no consiguen construir un personaje internacional, mucho menos nacional, aunque les pagan, como López Obrador.

No se puede. Ahorita los personajes que han surgido, que han conmovido o movido algo la información a nivel nacional, no provienen de los medios, más bien son a pesar de ellos. No sé si lo voy a decir bien, Julian Assange, que con la revelación de todos los documentos le demostró a los medios de comunicación a nivel mundial que no estaban informando lo que estaba ocurriendo y se convierte en un referente. Aunque es parte de un colectivo los medios trabajan sobre él. Incluso hay una película sobre él como personaje, aunque todos sabemos que es un colectivo.

La señorita Chelsea Manning, que se hizo una operación para ser ahora Chelsea Manning, y Snowden, todos ésos lo que han hecho es revelar lo que está oculto y lo que debió haber sido trabajo de los medios de comunicación el haber revelado. Pero los que realmente han trastocado el mundo de la información son colectivos donde el individuo está completamente diluido, como Anonymous, que ahora se dice “es que de Anonymous ya no se sabe nada, no se muestran”. Lo que es absurdo porque si son anónimos por qué les vamos a pedir que se muestren.

En fin, lo que nosotros hemos visto es que el anonimato del colectivo es el que está pasando a suplir y a poner en crisis este afán mediático de los de arriba de encontrar individualidades y personalidades.

Nosotros pensamos que tiene que ver mucho con la formación del medio. Si en los medios de paga es una estructura que envidiaría cualquier ejército en cuanto a su verticalidad, autoritarismo y arbitrariedad, con lo que es un medio colectivo, o sea medio alternativo, libre, autónomo, etcétera, es otra forma de trabajo y otra forma de hacer.

Digamos que en los medios de paga importa más quién hizo la información. Si ustedes revisan las noticias que hubo en los medios de paga cuando se cumplieron 20 años del alzamiento, en enero de este año, la mayoría de las noticias son de lo que los periodistas hicieron 20 años antes, no de lo que pasó: ‘yo entrevisté a Marcos’, ‘yo hice la tal entrevista’, ‘yo fui el primero que entré’, ‘yo escribí el primer libro’. Qué pena que en 20 años no hayan hecho otra cosa de la que acordarse.

Pero es ese criterio el que pesa. La exclusiva. No saben lo que importa tanto en un periodista y lo que lo lleva a hacer, a que haga pues, por conseguir una exclusiva. El hecho de poder tener la exclusiva de la última entrevista de Marcos o la primera de Galeano vale, cuesta, incluso aunque no se publique, porque como les explico, también callar es una mercancía y se puede vender.

En cambio yo quiero pensar que en los colectivos de los que forman parte ustedes y otros que no pudieron llegar, la forma de trabajo hace que pese más la información que quién la produce. Cierto, hay unos que todavía tienen que aprender a redactar, pero la gran mayoría rivaliza en ingenio, en análisis, en profundidad y en investigación de lo que está ocurriendo.